A cien años de tí
Ayer te comencé a dejar, a mi manera, de a poco, sin gritos, reclamos, llantos y demás obviedades del caso. Supongo que será difícil encontrarme con tus ojos cada día y saber que ya no me pertenecen ni siquiera por un instante. Todo ha quedado atrás, yo caminaba feliz todas las tardes porque iba a tu encuentro y era capaz de atravesar la lava de un volcán, si era preciso, porque sabía que en algún lugar me esperabas.Y te imaginaba mirando tu reloj, nervioso y protestando por mi impuntualidad femenina. Quizás no entiendas, o sí, sos inteligente y a las personas como tú no hay que explicarles nada, eso lo aprendí con el tiempo. De hecho ayer me miraste y te diste cuenta de todo. La magia se acabó, así como un niño se desencanta cuando descubre los hilos en un show de títeres, así estoy hoy contigo. Siempre fuiste él mismo, manipulador compulsivo de mi alma, yo te inventé en mi mundo y fui llenando mi vida con percepciones equivocadas, justificando actitudes a capa y espada. Ayer pude ver quien realmente eras y me dolió, pero no porque piense que seas malo sino porque descubrí que yo, una vez más, lo había inventado todo. Te doté de cualidades de las que no eres poseedor, y pinté de colores mi cuadro contigo. Mañana tal vez sea más dificíl y pasado mañana más pero supongo que esta herida dolerá cada día un poco menos.


