Los dolorosos rituales del olvido
Mi vida luego de la carta del abandono no ha cambiado mucho. Hoy por fín he decidido empezar de nuevo, desearía borrar tu recuerdo que hoy está más presente que nunca en mi corazón. Yo he tomado la valiente decisión y creéme, que me ha costado, de cortar todo vínculo contigo. Ya no podemos ni siquiera ser amigos, porque sabes bien que eso sería una utopía. Te empeñas en mantener una cierta amistad y lo haces con una ingenuidad que me resulta conmovedora!. Yo no puedo ser tan generoso como tú pero no por falta de ganas sino porque me resulta imposible estar cerca tuyo sin volver a amarte, aunque me hagas daño, aunque me vuelvas a lastimar. Pero insistes, y de verdad yo volvería gustosa a conversar contigo, a buscar tu compañía sino supiera que te ata a mí un capricho. No me amas, pero tu ego de "macho" está herido y no logras convencerte de que esta vez me has perdido para siempre. Te pedí que me entiendas y creo que ahora lo hiciste por fín, porque te has llamado al silencio. Sólo que ahora tu silencio comienza a dolerme, comienza a cavar huecos en mi alma y lastima, vaya si lastima....



