Libro del desasosiego
"Yo nunca hice otra cosa que soñar. Ha sido ése, y sólo ese el sentido de mi vida. Nunca tuve otra preocupación verdadera que no fuese la de mi vida interior. Mis mayores padecimientos se esfuman cuando, abriendo la ventana que da hacia mis adentros, puedo olvidarme de mí contemplando el movimiento de esa interioridad. Nunca quise nada sino ser un soñador. Nunca hice caso a los que me hablaban de vivir. Pertenecí siempre a lo que no está donde estoy y a lo que nunca pude ser. Todo lo que no es mío, por insignificante que sea tuvo siempre poesía para mí. Nunca amé sino nada. Nunca deseé sino lo que me podía imaginar. A la vida no le pedí otra cosa sino que pasara por mí sin que yo la sintiese. Del amor no esperé otra cosa, a no ser que fuera siempre un sueño lejano. En mis propios paisajes interiores, irreales todos ellos, fue siempre lo lejano lo que me atrajo, y los acueductos que se esfumaban-casi en el horizonte distante de mis paisajes soñados-, tenía una dulzura onírica en relación con las otras partes del paisaje- una dulzura que hacía que yo los pudiese amar.
Mi manía de crear un mundo falso me acompaña todavía, y sólo en mi muerte me abandonará. Ya no guardo en mis cajones autitos de juguete y piezas de ajedrez-con un alfil o un caballo que sobresalen- y siento pena de no hacerlo... pero guardo en mi imaginación, confortablemente, como quien en invierno se calienta junto al hogar, figuras que me habitan, y son constantes y están vivas, en mi mundo interior. Tengo un mundo de amigos dentro de mí, con vidas propias, reales, e imperfectas."
Fernando Pessoa


