no
Nunca debimos volver a estar juntos, antes lo intuía ahora lo sé. Y lo sé con esa certeza que dan fé las madres cuando le dicen a un niño:"Guarda que te puedes caer". Y la profecía se cumple inevitablemente. Lo siento cada vez que te me paras enfrente y me miras con esos ojos que me inundan y atraviesan de par en par. Ayer estuvimos juntos otra vez ó más bien tú estabas dentro de mí y mi cuerpo se contentaba con entregarse, como ofrenda un soldado inexperto su cuerpo por su patria, así, simplemente desprovisto de todo aquello que definiríamos como conciencia. No me bastas, no me estremeces como antes, ya no importa cuanto te esmeres en complacerme y hacerme feliz. Egoísmo puro. Lo que tú llamas devoción yo lo denomino capricho, tus besos me saben a nada, tus abrazos vacíos, tus caricias vanas, sin sentido. No, no quiero esto. No busco esto. Me revuelvo, me deshago, me estrujo entre las sábanas buscando una respuesta, una sentencia conocida y familiar. No podemos seguir juntos. Y apenas mis labios susurran esto ya empiezas con tu retórica masculina. No te escucho. Cierro mis puertas a tus excusas y abro las ventanas. Necesito aire.Volver a mí. Huir lejos. Ya te he comunicado la buena nueva. No te gusta, te enojas por momentos, pero dices aceptarlo. Sin embargo hoy has vuelto a insistir, mansamente, inteligentemente has comenzado a tejer tu telaraña.Otra vez me encierro, me voy de todo. Leo para olvidar, intento distraerme. Otra vez me refugio en mi soledad. Me aferro a ella que siempre me recibe con los brazos abiertos y un guiño amistoso.



