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Manifiesto surrealista

viernes, 18 de abril del 2008 a las 17:51
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PRIMER MANIFIESTO SURREALISTA

Por André Breton. "Extracto del primer manifiesto surrealista"

Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba por desaparecer. El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar, y que ha obtenido a través de su indiferencia o de su interés, casi siempre a través de su interés, ya que ha consentido someterse al trabajo o, por lo menos no se ha negado a aprovechar las oportunidades... ¡Lo que él llama oportunidades! Cuando llega a este momento, el hombre es profundamente modesto: sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido; y en cuanto se refiere a la aprobación de su conciencia moral, reconozco que el hombre puede prescindir de ella sin grandes dificultades.

Si le queda un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa, por mucho que los cuidados de sus educadores la hayan destrozado. En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen. Todas las mañanas los niños inician su camino sin inquietudes. Todo está al alcance de la mano, las peores circunstancias materiales parecen excelentes. Luzca el sol o esté negro el cielo, siempre seguiremos adelante, jamás dormiremos.

Pero no se llega muy lejos a lo largo de este camino; y no se trata solamente de una cuestión de distancia. Las amenazas se acumulan, se cede, se renuncia a una parte del terreno que se debía conquistar. Aquella imaginación que no reconocía límite alguno ya no puede ejercerse sino dentro de los límites fijados por las leyes de un utilitarismo convencional; la imaginación no puede cumplir mucho tiempo esta función subordinada, y cuando alcanza aproximadamente la edad de veinte años prefiere, por lo general, abandonar al hombre a su destino de tinieblas.

Pero si más tarde el hombre, fuese por lo que fuere, intenta enmendarse al sentir que poco a poco van desapareciendo todas las razones para vivir, al ver que se ha convertido en un ser incapaz de estar a la altura de una situación excepcional, como la del amor, difícilmente logrará su propósito. Y ello es así por cuanto el hombre se ha entregado, en cuerpo y alma al imperio de unas necesidades prácticas que no toleran el olvido.

Todos los actos del hombre carecerán de altura, todas sus ideas, de profundidad. De todo cuanto le ocurra o cuanto pueda llegar a ocurrirle, el hombre solamente verá aquel aspecto del conocimiento que lo liga a una multitud de acontecimientos parecidos, acontecimientos en los que no ha tomado parte, acontecimientos que se ha perdido. Más aún, el hombre juzgará cuanto le ocurra o pueda ocurrirle poniéndolo en relación con uno de aquellos acontecimientos últimos, cuyas consecuencias sean más tranquilizadoras que las de los demás. Bajo ningún pretexto sabrá percibir su salvación

Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas.

Únicamente la palabra libertad tiene el poder de exaltarme. Me parece justo y bueno mantener indefinidamente este viejo fanatismo humano. Sin duda alguna, se basa en mi única aspiración legítima. Pese a tantas y tantas desgracias como hemos heredado, es preciso reconocer que se nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente. Reducir la imaginación a la esclavitud, cuando a pesar de todo quedará esclavizada en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuanto uno encuentra en lo más hondo de sí mismo del derecho a la suprema justicia. Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser, y esto basta para mitigar un poco su terrible condena; y esto basta también para que me abandone a ella, sin miedo al engaño (como si pudiéramos engañarnos todavía más). ¿En qué punto comienza la imaginación a ser perniciosa y en qué punto deja de existir la seguridad del espíritu? ¿Para el espíritu, acaso la posibilidad de errar no es sino una contingencia del bien?

Queda la locura, la locura que solemos recluir, como muy bien se ha dicho.

Esta locura o la otra... Todos sabemos que los locos son internados en méritos de un reducido número de actos reprobables, y que, en la ausencia de estos actos, su libertad (y la parte visible de su libertad) no sería puesta en tela de juicio. Estoy plenamente dispuesto a reconocer que los locos son, en cierta medida, víctimas de su imaginación, en el sentido que ésta le induce quebrantar ciertas reglas, reglas cuya trasgresión define la calidad de loco, lo cual todo ser humano ha de procurar saber por su propio bien. Sin embargo, la profunda indiferencia de los locos dan muestra con respecto a la crítica de que les hacemos objeto, por no hablar ya de las diversas correcciones que les infligimos, permite suponer que su imaginación les proporciona grandes consuelos, que gozan de su delirio lo suficiente para soportar que tan sólo tenga validez para ellos. Y, en realidad, las alucinaciones, las visiones, etcétera, no son una fuente de placer despreciable. La sensualidad más culta goza con ella, y me consta que muchas noches acariciaría con gusto aquella linda mano que, en las últimas páginas de L'Intelligence, de Taine, se entrega a tan curiosas fechorías. Me pasaría la vida entera dedicado a provocar las confidencias de los locos. Son como la gente de escrupulosa honradez, cuya inocencia tan sólo se pude comparar a la mía. Para poder descubrir América, Colón tuvo que iniciar el viaje en compañía de locos. Y ahora podéis ver que aquella locura dio frutos reales y duraderos.

No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación.

A mi abuela

domingo, 13 de abril del 2008 a las 02:22
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Remember
by Christina Rosetti


Remember me when I am gone away, 
Gone far away into the silent land; 
When you can no more hold me by the hand, 
Nor I half turn to go yet turning stay. 
Remember me when no more day by day 
You tell me of our future that you plann'd: 
Only remember me; you understand 
It will be late to counsel then or pray. 
Yet if you should forget me for a while 
And afterwards remember, do not grieve: 
For if the darkness and corruption leave 
A vestige of the thoughts that once I had, 
Better by far you should forget and smile 
Than that you should remember and be sad.

Christina Rossetti

 

Otra versión

Remember

WHEN I am dead, my dearest,
Sing no sad songs for me;
Plant thou no roses at my head,
Nor shady cypress tree:
Be the green grass above me
With showers and dewdrops wet:
And if thou wilt, remember,
And if thou wilt, forget.
 
I shall not see the shadows,
I shall not feel the rain;
I shall not hear the nightingale
Sing on, as if in pain:
And dreaming through the twilight
That doth not rise nor set,
Haply I may remember,
And haply may forget.

 

 

Jean Paul Sartre

domingo, 13 de abril del 2008 a las 01:53
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"Me he vuelto otra vez el viajero sin billete que era a los siete años; el revisor ha entrado en el compartimento, me mira menos severo que antaño, en realidad sólo quiere irse, dejarme que termine el viaje en paz; que le dé una excusa válida, cualquiera, y se contentará. Desgraciadamente no encuentro ninguna y, por lo demás, ni siquiera tengo ganas de buscarla. Quedaremos cara a cara, en el malestar, hasta Dijon, donde sé muy bien que nadie me espera.

Me he desinvestido pero no me he exclaustrado: sigo escribiendo.¿Qué otra cosa se puede hacer? Nulla dies sine linea.

Es mi costumbre y además mi oficio. Durante mucho tiempo tomé la pluma como una espada; ahora conozco nuestra impotencia. No importa, hago, haré libros; hacen falta; aún así sirven. La cultura no salva a nada ni a nadie, no justifica. Pero es un producto del hombre: el hombre se proyecta en ella, se reconoce; sólo le ofrece su imagen este espejo crítico. Por lo demás, este viejo edificio en ruinas, mi impostura , es también mi carácter; podemos deshacernos de una neurosis, pero no curarnos de nosotros mismos. Todos los rasgos del niño, desgastados, borrados, humillados, arrinconados, dejados en silencio, han quedado en el quincuagenario.

Lo que me gusta de mi locura es que me ha protegido,desde el primer día, contra las seducciones de la élite; nunca he creído ser el feliz propietario de un "talento"; lo único que se trataba  era de salvarme- nada en las manos, nada en los bolsillos- por el trabajo y la fe. Como consecuencia, mi pura opción no me elevaba por encima de nadie: sin equipo, sin herramientas, me he metido entero en la tarea para salvarme entero. Si coloco a la imposible Salvación en el almacén de los accesorios, ¿Qué queda?

Todo un hombre, hecho de todos los hombres y que vale lo que todos y lo que cualquiera de ellos."

Jean Paul Sartre."Las palabras"

La pereza

viernes, 04 de abril del 2008 a las 19:04
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LA PEREZA
El alma adora nadar.
Para nadar es preciso extenderse sobre el vientre. El alma se disloca y huye. Huye nadando. (Si vuestra alma huye cuando os encontráis de pie, o sentados, o con las rodillas o los codos doblados, para cada posición corporal diferente el alma partirá con un modo de andar y una forma también diferentes; esto lo estableceré más tarde).
Se habla a menudo de volar. No es eso. Lo que hace el alma es nadar. Nada como las serpientes y las anguilas; nunca de otro modo.
Numerosas personas tienen así un alma que adora nadar. Se las denomina vulgarmente perezosas. Cuando el alma a través del vientre abandona el cuerpo para nadar, se produce una liberación tal de no sé qué; es como un abandono, como un goce, como una relajación tan íntima...
El alma va a nadar en la caja de la escalera o en la calle, según la timidez o la audacia del hombre, pues siempre guarda un hilo entre ella y él, y si este hilo se rompiese (es a menudo muy delgado aunque se precisaría una fuerza espantosa para romperlo) sería terrible para ambos (tanto para ella como para él).
Cuando se encuentra pues el alma nadando a lo lejos, gracias a este simple hilo que liga al hombre con el alma, se derraman volúmenes y volúmenes de una especie de materia espiritual, como el barro, como el mercurio o como el gas -goce sin fin.
Por eso el perezoso vuélvese cerril. No cambiará nunca. Por eso es también que la pereza es la madre de todos los vicios. ¿Hay acaso algo más egoísta que la pereza?
La pereza tiene también fundamentos que el orgullo no posee.
Pero siempre la gente se encarniza con los perezosos.
Cuando están recostados los golpean, les echan agua fría sobre la cabeza; no les queda otra cosa que apresurarse a hacer regresar su alma. Os miran entonces con esa mirada de odio tan conocida y que observamos particularmente en los niños..

Libro del desasosiego

martes, 25 de marzo del 2008 a las 16:09
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"Yo nunca hice otra cosa que soñar. Ha sido ése, y sólo ese el sentido de mi vida. Nunca tuve otra preocupación verdadera que no fuese la de mi vida interior. Mis mayores padecimientos se esfuman cuando, abriendo la ventana que da hacia mis adentros, puedo olvidarme de mí contemplando el movimiento de esa interioridad. Nunca quise nada sino ser un soñador. Nunca hice caso a los que me hablaban de vivir. Pertenecí siempre a lo que no está donde estoy y a lo que nunca pude ser. Todo lo que no es mío, por insignificante que sea tuvo siempre poesía para mí. Nunca amé sino nada. Nunca deseé sino lo que me podía imaginar. A la vida no le pedí otra cosa sino que pasara por mí sin que yo la sintiese. Del amor no esperé otra cosa, a no ser que fuera siempre un sueño lejano. En mis propios paisajes interiores, irreales todos ellos, fue siempre lo lejano lo que me atrajo, y los acueductos que se esfumaban-casi en el horizonte distante de mis paisajes soñados-, tenía una dulzura onírica en relación con las otras partes del paisaje- una dulzura que hacía que yo los pudiese amar.

Mi manía de crear un mundo falso me acompaña todavía, y sólo en mi muerte me abandonará. Ya no guardo en mis cajones autitos de juguete y piezas de ajedrez-con un alfil o un caballo que sobresalen- y siento pena de no hacerlo... pero guardo en mi imaginación, confortablemente, como quien en invierno se calienta junto al hogar, figuras que me habitan, y son constantes y están vivas, en mi mundo interior. Tengo un mundo de amigos dentro de mí, con vidas propias, reales, e imperfectas."

Fernando Pessoa

Carta de amor de Gabriela Mistral

sábado, 22 de marzo del 2008 a las 02:10
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13.-10 PM. Me levanté a las 3 PM. Llovía, hacía mucho frío y me quedé en cama leyendo. Después, he trabajado y sólo la noche me queda, como ayer, para conversar contigo.

     Tengo mucho que decirte, Manuel, mucho. Pero son cosas que se secan al pasar a la palabra.

     Me dices ingenuamente: "Dame la dicha, dámela; tú puedes dármela". Y conmovida hasta la tortura, yo miro en mí y veo con una claridad perfecta, que yo no podré dártela, Manuel. Amor, mucho amor; ternura, ternura inmensa como nadie, nadie, la recibió de mí; pero ni ese amor ni esa ternura te darán felicidad, porque tú no podrás quererme. ¡Si lo sabré yo, si lo habré comprendido bien! Este es el punto que tú evitas tratar y es el único que debiéramos tratar, porque es "el único que importa". Tú no serás capaz (interrógate a ti mismo) de querer a una mujer fea. Hoy, ayer, varios días, desde que mi viaje se ha decidido, vivo pensando en nuestro encuentro. Y me voy convenciendo de que va a ser él la amargura más grande de mi vida. Tú eres bondadoso, y querrás dejar ver el golpe, y (eso será lo peor) me hablarás con cariño. Tal vez llegarás a besarme, para engañarte más que para engañarme. He observado que hay en ti un gran deseo de engañarte, de creerte enamorado, de gritarte conmovido. Quieres conmigo aturdirte como con un mal aguardiente, para olvidar; no me alegues; ¿qué puedes alegar? Todo lo que dices, tu acariciar y tu emocionarte hasta lo más hondo es por lo que tú crees que soy yo.

     ¡Si fuera posible evitarte y evitarme el sufrimiento que, seguramente, te va a sangrar y me va a sangrar en ese encuentro! Pero, no hay remedio. Los dos lo queremos, los dos lo llamamos con desesperación. Yo lo querría mañana mismo. Porque te quiero más cada día y porque tampoco es posible que tú estés en el ridículo de una situación así: viviendo para un absurdo y por un absurdo.

     Esto crece, y me da miedo ver cómo me estás llenando la vida. Todo me lo has barrido; los menudos cariños por las niñas, hasta por las gentes que viven conmigo, se apagan. No tengo tibieza de brazos, palabras afectuosas y actitud de amor sino para ti. Y hay todavía tres meses de espera; tres meses de quimera para ti y robustecimiento para mí de una cosa que, seguramente, tú mismo me pedirás que arranque. Te aseguro que no me parece ya un juego ni algo sin peligro. Me da miedo. ¿Qué hacer? No hay remedio. ¿Para qué hablar, fantasear contando con el futuro, si estamos edificando sobre una locura? Y no hay remedio. Alguna vez he pensado en mandarte un retrato mío en que esté parecida (porque el que tú conoces es muy otro) ¡pero eso es ineficaz! Tu imaginación siempre pondría luz en los ojos, gracia en la boca. Y algo más: lo que más ha de disgustarse en mí, eso que la gente llama el modo de una persona, no se ve en un retrato. Soy seca, soy dura y soy cortante. El amor me hará otra contigo, pero no podrá rehacerme del todo. Además, tardo mucho en cobrar familiaridad con las personas. Este dato te dirá mucho: no tuteo absolutamente a nadie. Ni a los niños. Y esto no por dulzura, sino por frialdad, por la lejanía que hay entre los seres y mi corazón. ¿Conseguirán tus ojos aquel día mostrarme tu alma de modo que la confianza brote en el acto y eche los brazos al cuello en la realidad como te los echo en la imaginación? No, porque tus ojos, leales a tu alma, no tendrán luz de amor en aquel momento. Tú no podrás quererme, Manuel. Esto me lo he dicho mil veces hoy día. Mira, el Dmgo. ppdo. cuando ese hombre me hablaba de su simpatía por mí le oía con rabia como se oye a un embustero. Eso fuera de la irritación que da el que alguien le hable de ternura cuando se tiene llena el alma de ella, pero para otro. Y eso que ese hombre quizás pueda querer a una mujer fea, porque él no es lo que eres tú físicamente ni lo que eres como refinamiento de espíritu. No hay quién me convenza hoy a mí de que puede quererme. Sólo un idiota. Dime la verdad, Manuel. ¿Tan grande es la ceguera que tú mismo te has dado que nunca has pensado en lo que puede resultar de nuestro encuentro? Dime la verdad: ¿no te ha atormentado este pensamiento como me atormenta a mí? ¿Serás capaz, te dejará la bondad ser honrado para no tocarme, para no decirme una palabra más de cariño, después del desengaño?

El señor de las moscas

lunes, 17 de marzo del 2008 a las 16:24
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El  Señor de las moscas es un libro profundo, escrito por William Golding (ganador del premio nobel ) que invita a la reflexión sobre el comportamiento humano: la crueldad, el egoísmo, la indiferencia y el afán de destrucción ¿Son causadas por la estructura social en la que vive el hombre, ó son manifestación de la natural inclinación al mal de la raza humana?

Argumento:

En plena segunda guerra mundial un avión que traslada a un grupo de niños británicos sufre un accidente y cae en una isla desierta. Ningún adulto logra sobrevivir a esta tragedia aérea, por lo cual los  niños deberán intentar organizarse para sobrevivir (con lo que todo esto significa para quienes antes la supervivencia les estaba relativamente asegurada, bajo el protectorado familiar). Deben enfrentar  solos situaciones como: el hambre, el miedo, la desesperación y a convivir a diario con todas las miserias humanas que puede acarrear esta nueva condición de encontrarse perdidos en un isla y aislados de la civilización. El grupo, en un primer momento, se enrola bajo la autoridad de Raph, que encarna al lider carismático, que gracias a su apariencia física y al uso del sonido de una caracola para llamar a sus compañeros, logra atraer la atención de sus pares. Él es partidario del orden, de las asambleas, de las reglas y la organización. De esta manera y bajo la aprobación del grupo se fija una regla que prioriza el mantenimiento de una hoguera en lo alto de la montaña con la esperanza de ser divisados, algún día, por algún ocasional barco que, felizmente viniese en su ayuda y los rescatase.

Otro de los personajes destacables, es el de Piggy, un niño gordito, que es objeto de todo tipo de burlas por parte de sus compañeros y aquí es,  donde el autor pone en evidencia la "crueldad infantil" tan analizada por los psicólogos y tan padecida por algunos hombres en esta estapa singular de la vida. Piggy es cruelmente ridiculizado por su aspecto físico: la gordura, el uso de gafas y sus pocas destrezas físicas debido a su asma. Sin embargo, Piggy se caracteriza por ser, el más racional de todos los que se encuentran en la isla. Muchas de las reglas ,que fueron puestas en boca de Ralph para sobrevivir, fueron delineadas por él. Ralph apreciaba su inteligencia y solía tenerlo como consejero pero no  exteriorizaba esa simpatía ante el grupo, ya que era cómplice de las bromas y ridiculizaciones a Piggy. Por otro lado estaba Jack, el niño pelirrojo que desde un primer momento disputa el poder con Ralph, ya que él, era el antiguo lider del grupo de niños de un coro. Merridew personifica la teoria darwiniana de que sólo los más fuertes logran sobrevivir. Y por eso, tal como sucedía en las sociedades primitivas pretende ser reconocido como jefe por poseer la cualidad de ser el mejor cazador y quien, en última instancia, proveía el alimento a su grupo. Jack viene a romper las reglas (el mantenimiento de la fogata) puesto que él y sus compañeros destinan gran parte de su tiempo en la búsqueda de hazañas y de aventuras que acrecientan su fama de rudeza y valentía. Es cruel, despótico, lleva al grupo al caos y en post de ganar el liderazgo infringe las leyes, consensuada por sus pares y llega a límite insospechados desde donde ya, la vida del otro parece no tener ninguna importancia.

 Opinión personal

Es interesante que el autor plantea varios temas en su novela:

El hombre es un ser racional, necesita reglas para organizarse como sociedad pero ante un hecho fortuito y crítico ¿es capaz de romperlas sin vacilamientos ni temores?

¿El hombre  puede retroceder tanto al punto de convertirse en "salvaje"donde priven los instintos más primitivos que lo asemejen a un animal?

¿Por qué el miedo nos hace aceptar situaciones irracionales y nos lleva a buscar la protección de una autoridad arbitraria y despótica?

Pareciera entonces que el hombre, no importa su grado de socialización, su edad (no en vano los protagonistas de esta historia son niños), su capacidad intelectual, su rango social en situaciones de crisis abandona la idea de la búsqueda del bien común organizado bajo la estructuración de reglas que lo contengan y hace prevalecer sus intereses más mezquinos: el afán de poder, el egoísmo, la crueldad.

¿Será que bajo el aparente aspecto de sociedades avanzadas los hombres aún conservamos los instintos naturales de las edades antiguas?¿La ley del más fuerte sigue rigiendo nuestras vidas y nuestras acciones cotidianas?.

O quizás será verdad aquello que lo que nos diferencia de los animales no es la racionalidad sino más bien los sentimientos y que el hombre es un ser capaz de albergar los más oscuros sentimientos, eso no cabe duda, en su lucha por enaltecerse en detrimento de los demás. Coincido entonces con las palabras de Unamuno cuando decía:

"El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que

es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le

diferencia sea más el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a

un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso

también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado."

Todo esto nos plantea William Golding en esta maravillosa novela que es una aventura cruel y profunda sobre el hombre y su comportamiento.

JOHN KEATS

martes, 11 de marzo del 2008 a las 16:08
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John Keats fue un poeta inglés que murió tan joven que se diría, apenas se asomó a la vida. John Keats fue uno de  esos poetas  que dejan su huella impregnada en su obra. Vivió escasísimos veinticinco años pero que no pasaron desapercibidos en el campo de la poesía. Tuvo una infancia difícil, perdió muy joven a su padre, luego a su madre a quien cuidó celosamente hasta último momento, por culpa de una enfermedad que sellaría a su familia: la tuberculosis. Él sale a flote de una confusa infancia, estrechamente unido a sus dos hermanos, George y Tom que le siguen en edad y a su hermanita Fanny.
Pero la tragedia no lo abandona pronto muere su hermano Tom, a quien él amaba, también de tuberculosis. Se enamora de una mujer que es en cierta forma una de sus musas, pero su amor nunca se concreta. Escribe las famosas odas y poesías con temática griega, pero no son bien recibidas por la crítica. Enfermo y triste se marcha a Italia, donde muere de tuberculosis, unos días antes inventa su famoso epitafio que lo inmortalizó:
"Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua". Como cual faraón que baja a su hipogeo pide ser enterrado con sus objetos más preciados: con las cartas a su amada y un mechón de pelo de su hermana menor. Hoy  es reconocido como uno de los más grandes poetas ingleses. Personalmente Keats me parece uno de los más exquisitos poetas que he leído, y si es verdad aquello que uno elige a quien escribe nuestros propios versos, pues entonces podría decir que "John Keats es mi poeta". Admirado por Julio Cortázar quien lo homenajeó tributándole toda su admiración en el libro "Imagen de John Keats", un libro que he leído y recomiendo porque a través de las cartas, poemas, Julio Cortázar traza como nadie,un retrato entrañable de su personalidad regalándonos comentarios y traducciones de su obra. Recuerdo que en un reportaje escuché decir a Borges cuánto amaba su padre a John Keats.Recitaba sus versos de memoria cuando era niño. Y es que John provoca eso cariño y admiración ante esa extrema sensibilidad a la hora de escribir sus versos.

Cortázar lo retrataba así:

"Keats es ese hombre que anda con el libro en el bolsillo. El libro importa pero no le impide andar. Poeta ambulatorio como Rimbaud, de los ritmos de la marcha, del entrecruzamiento indecible de las mil sensaciones que ponen este verbo "andar"-cuando se anda despierto y por donde uno quiere-de todo eso nace la imaginaria del poema(..). Y cuanto muchacho habrá que anda con el tomito de Everyman en su bolsillo, para leer a John en la calle, al aire libre, bajo los parasoles verdes de las plazas. Keats es para el bolsillo, donde se llevan las cosas que cuentan, las manos, el dinero, el pañuelo; los estantes se los deja a Coleridge y a T. S. Elliot, poetas- lámpara. Un bolsillo es la casa esencial y portátil del hombre; hay que elegir lo imprescindible, y solamente un poeta cabe allí"

AL VER LOS MÁRMOLES DE ELGIN

Mi alma es demasiado débil; sobre ella pesa,
como un sueño inconcluso, la espera de la muerte
y cada circunstancia u objeto es una suerte
de decreto divino que anuncia que soy presa

de mi fin, como un águila herida mira al cielo.
Pero es un delicado murmullo este lamento
por no tener conmigo una nube, acaso un viento
que hasta abrir su ojo el alba me dé tibio consuelo.

Estas borrosas glorias que imagina la mente
prestan al corazón un territorio escondido
y un extraño dolor cuyo prodigio silente

mezcla la helénica grandeza con el sonido
del Tiempo ya pasado o de un mar inclemente,
con el solo la sombra de un ser desconocido.

John keats

 A Fanny ( poema dedicado a la única mujer que amó)

¿Qué puedo hacer para alejar
la remembranza de mis ojos si han mirado,
hace una hora a mi radiante Reina?
El tacto tiene memoria. Oh dime, amor, dime
¿Qué puedo hacer para destruirla y volver
a mi antigua libertad?
Cuando cada bella que veta era bastante
bella para atraparme sólo a medias en sus lazos,
sin poder retenerme;
cuando, fueran pobres o multicolores,
mi musa tenía alas,
y siempre pronta estaba a encaminarse,
hacia donde yo dirigiera su fuerza,
no intelectual pero para mí divina.
Divina, sí! ¿Qué ave marina sobre el mar
es un filósofo mientras avanza
volando hacia las aguas que se agitan?

¿Cómo haré para renovar
esas caídas plumas, y así subir de nuevo
más allá del aleteante Amor,
y obligarlo a inclinarse mientras yo me remonto?
¿Beberé vino? No, es vulgaridad
es herejía y cisma
introduciéndose en el canon del amor;
no, el vino sólo es dulce para el hombre feliz;
cuidados más terribles
se apoderan de mí desprevenido..
¿Dónde aprenderé a recobrar la paz?
(..)
¡Oh, si un soleado encantamiento
disipara las sombras de este infierno!
Dí que se han ido, con la luz del nuevo amanecer
avanza mi radiante señora!
¡Oh, deja reposar una vez más
mi alma en ese seno deslumbrante!
¡Qué otra vez estos dolidos brazos sean
los tiernos carceleros de tu cintura!
¡Y déjame sentir una vez y otro más tu tibio aliento
arrobando mi ser hasta erizar mis cabellos!
¡Oh, la dulzura del dolor!
!Dame otra vez tus labios!

¡Basta, basta! ¡Bastante es para mí
soñar contigo!

John Keats- Traducción de Julio Cortázar

LA CAÍDA DE HIPERIÓN (SUEÑO)

Tienen los locos sueños donde traman
elíseos de una secta. Y el salvaje
vislumbra desde el sueño más profundo
lo celestial. Es lástima que no hayan
transcrito en una hoja o en vitela
las sombras de esa lengua melodiosa
y sin laurel transcurran, sueñen, mueran.
Pues sólo la Poesía dice el sueño,
con hermosas palabras salvar puede
a la Imaginación del negro encanto
y el mudo sortilegio. ¿Quién que vive
dirá: "no eres poeta si no escribes
tus sueños"? Pues todo aquel que tenga alma
tendrá también visiones y hablará
de ellas si en su lengua es bien criado.
Si el sueño que propongo lo es de un loco
o un poeta tan sólo se sabrá
cuando mi mano repose en la tumba.

Soñé que en un lugar estaba donde
palmera, haya, mirto, sicomoro
y plátano y laurel formaban bóvedas
cerca de manantiales cuya voz
refrescaba mi oído y donde el tacto
de un perfume me hablaba de las rosas.
Vi un árbol de boscaje recubierto
por parras, campanillas, grandes flores (...) 

Versión de Gabriel Insuasti

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Hola querida, hace unos días releía a Rosa Montero y encontré una frase que subraé en uno de sus ......(04 nov)
Oliverio girondo (vanesa)
Hi amiguinha!Girondo!! me encanta!! y aunque podemos hacer un análisis de los nuestros (jejeje) ......(28 oct)
Carta de virginia Woolf (vanesa)
Hola amiga, todavía tengo a Jinny en mi mente, no olvido que hemos compartido olas y olas gracias a ......(28 oct)
Estados de ánimo (S y H)
si  es  cierto lo q ustedes  dicen  pero en realidad  dejen q Dios  les  de  la  respuesta q  tanto ......(28 oct)
Carta de virginia Woolf (Elcuervo)
Si uds lo creen, asi es....(27 oct)

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