pensamientos
y llegará el día en que dejaré atrás mis enrevesadas dudas
se apagarán las luces, se dormirán mis pasos, expulsaré mis
ansias de devorarme el mundo, me rendiré tranquila
y despacio, muy despacio...
guardaré sin reservas inquietudes lejanas
acomodaré en silencio todas mis vestiduras
y apilaré las máscaras que tan bien me acompañaron.
Quizás sobrevivan una mueca, y unos viejos papeles amontonados.
Recién entonces habré dado alas a la que realmente fuí,
mi verdadero rostro asomará escondido tras la túnica que
cubrirá entonces un cuerpo viejo, desnudo y cansado.



