Poesía cubana
TE PINTO UN SOL
Estos poemas se escribieron para otra soledad
pero vuelven a ser los mismos
aunque no sea yo quien los invente
ni tú el que los traiga con naranjas y besos.
jamás podré ser otra
convertirme en el tono de una voz
en unas manos que no me pertenecen.
soy yo
y tendrás que perdonarme mis impulsos
la manera de arriesgar el amor.
estoy hecha de todos los desastres
el mundo me consterna y solicita.
hoy ha salido el sol
y ya no tengo miedo a que te pierdas
a que no pueda descubrite
a que jamás hayas existido más que a mis ojos.
quisiera abrazarte decir por qué
un hombre es más que un cuerpo
que únicamente en tí me desparramo
que únicamente pido cortezas de árboles
-pequeñas primaveras en mis libros-
que odio los encajes y las exaltaciones
que te contemplo y gozo
si andamos por las calles cuando el viento
vuelve a enredar mi falda y sus amores.
estoy desnuda y triste
alegre de saber mis impaciencias
de cometer errores
de lanzar estas piedras
que jamás llegarán a parte alguna.
tengo a mi lado los juguetes para amar la vida
duendes y muñecas que se fueron
regresan a la casa
porque contigo vuelven mis primeros adornos
y quiero ser única en estos ruidos
en las soberbias del mundo
no pasar sin una sola catástrofe.
la vida es si te miro
eres un hombre soy una mujer
éste es el mar aquél el horizonte
te pinto un sol
y juego al arco iris.
todo es sencillo y firme sobre el mundo.
COMPLEJO DE INFERIORIDAD
si yo supiera
decirte
cómo es el mundo
si pudiera por fin aprender algo
o si comprendiera un par de cosas
y no estos disparates:
cocinarte un flan con caramelos borrachos
por ejemplo.
si al menos tuviera un tigre de verdad
exótico tras la puerta
y te enseñara la jungla que tiene un corazón
de tigre
o me pareciera a miss universo por un rato.
si tuviera algo interesante original
que darte
y no fuera
tan terca
tan pacífica
que no me atrevo a violarte detrás de una palabra.
si fuera sorprendente
y no rara ave del mundo
con mis gustos desordenados
si yo no fuera así
con mis catarros y mis averías
y esta manera absurda de volcarme
mi taza de café hecha a presión
y el pitusa viejísimo desteñido
si no corriera descalza por los cráteres
ante los gritos de peligro.
si pudiera lavar en una tinta la memoria
y resucitar invicta de las fiebres.
si en todos los desiertos del cerebro
guardara sólo lo probable
y no robara las imaginaciones.
si fuera certeramente lógica y precisa
y me atreviera a calcular científicamente
la cantidad de amores que me caben.
entonces
sería un ser pefecto
irreprochable.
Reina María Rodriguez


